Si alguien me preguntara cómo estoy, le diría que yo sólo vivo.
Y no es poco, dado lo que vivo.

Vivo su historia desde mi perspectiva sabiendo que vida solo hay una, y hay que disfrutarla... y creedme he llegado a hacer mías sus vivencias.
Pero es que es tan fácil sentirse bien a su lado, pues va por la vida como una prueba de la presencia de los ángeles, posándose sigilosamente entre nosotros, sin hacer daño, sin hacer ruido, sin hacer nada malo.
Y en mi incultura infinita, lo único que se me ocurre pensar es:
- ¿Cómo se llamará?

El lector queda invitado a elegir uno, quiero decir un nombre, o si lo prefiere dos nombres.