Entro, desenfundo las manos, la cabeza, el cuello, los brazos, con la manga del abrigo le doy a una mujer gorda que esta tomando , en toda la cara.

-Perdón- Digo
No habla, gruñe algo, me mira con esos ojos pequeños, y yo miro al suelo.

Me siento (demasiado cerca)
Ella se acerca:
- Hola buenos días- Dice sonriendo (por lo visto le gusta trabajar, y ¡aquí!)
- ...hola- Balbuceo
- ¿Lo de siempre?- Pregunta
- Sí gracias.- Contesto
Se aleja... tarda bastante.
La amiga de la gorda me mira, es delgada pero más fea que la otra:
- ¿Que hora tiene?- Me dice regalándome su aliento chocolateado.
- Pedazo de inhumana pues la misma que todos en este país, menos los canarios ¡claro! Que suerte tienen.
(Pienso)

-Las dos y la media, y un rato más. (Perdón por el plagio Quintana (Digo) con mi voz más amable.
-Las dos y media y...¿qué?- Dice arrugando la frente y la nariz.
-Sí, las dos y media eso es.-Digo sin quitarle el ojo a esa tacita caliente de colacao que será toda para mí.