Cuando eres pescador, parece que no le importas a nadie.

Duermes solo, te acompañan tus ideas,

y el saludo del viento.

Dejas atrás a los tuyos

y te adentras en La Mar

En este cuaderno de bitácora

quiero apuntar

que la tormenta se llevó a

todos los compañeros

hombres valientes y fuertes

y yo sigo aquí

siempre fui un mal capitán

te tengo miedo tormenta

Os escribo esto, tripulantes, para que sepais que sigo vivo al timón.

Mañana si la Tormenta y

la Mar lo permiten

y ese cielo gris brillante

intentaré volver a casa.

Sigo dolorido

me duele el cuerpo

me duele el alma

de comer bocadillos de atún