Waira me suena a nombre de guerrera,
la imagino sentada
bajo un árbol de grueso tronco y delgadas ramas leyendo a Whitman, concentrándose en la frase
“... si al pasar junto a mi deseas hablarme”
Y un segundo después levantando la cabeza, siguiendo con la mirada,una mochila
deportiva colgada del hombro,de ese desconocido
que dedica goles a una chica en las gradas.

Que se aleja caminando apresuradamente hacia la estación del andén vacío.
¿Qué importa lo que podría ser?
¿Qué importan nuestros anhelos no cumplidos?
¿Qué será de todos aquellos, que pasaron cómo conocidos o extraños?
Él, seguirá siendo un desconocido.
Quizá alguna vez lo volverá a ver, sólo su presencia salvará la tarde.
Como un gran actor salva la función.

Tal vez en un lugar que será parte de ustedes.
y un día que no soplen los alisios