Si alguien me preguntara cómo estoy, le diría que yo sólo vivo.
Y no es poco, dado lo que vivo.
Vivo su historia desde mi perspectiva sabiendo que vida solo hay una, y hay que disfrutarla... y creedme he llegado a hacer mías sus vivencias.
Pero es que es tan fácil sentirse bien a su lado, pues va por la vida como una prueba de la presencia de los ángeles, posándose sigilosamente entre nosotros, sin hacer daño, sin hacer ruido, sin hacer nada malo.
Y en mi incultura infinita, lo único que se me ocurre pensar es:
- ¿Cómo se llamará?
El lector queda invitado a elegir uno, quiero decir un nombre, o si lo prefiere dos nombres.
Cuenta mi amigo que esta cansado de caminar, de poner un pie delante del otro para andar, que quiere ser como el viento.
Es increible ¿no?

Para apuntarte pincha en la imagen o aquí.
Las de Vigo no llamaron a nadie, pero aquí se sabe todo...
¿Lo escuchaste bien?
Sospecho que no me haces caso. intentaré dialogar
No pierdo la esperanza,
seguiré hablando hasta que un día me escuches. Si no oyes mi voz al menos escucha mi canción porque no, supiste entender a mi corazón ni hace años, ni hace un mes, ni ayer ni hoy. Y qué quieres que te diga o mejor dicho qué quiero que escuches.
Dedicado a Buscador que lucho por mi libertad de expresión
En medio del temor y las sospechas,
con espíritu agitado y ojos de pavor,
nos consumimos y planeamos cómo hacer
para evitar el seguro

peligro que así terriblemente nos amenaza.
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino:
falsos eran los mensajes (o no los escuchamos, o no los entendimos
bien). Otra catástrofe, que no la imaginábamos,
repentina, violenta cae sobre nosotros
y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.
Entro, desenfundo las manos, la cabeza, el cuello, los brazos, con la manga del abrigo le doy a una mujer gorda que esta tomando té, en toda la cara.

-Perdón- Digo
No habla, gruñe algo, me mira con esos ojos pequeños, y yo miro al suelo.
Me siento (demasiado cerca)
Ella se acerca:
- Hola buenos días- Dice sonriendo (por lo visto le gusta trabajar, y ¡aquí!)
- ...hola- Balbuceo
- ¿Lo de siempre?- Pregunta
- Sí gracias.- Contesto
Se aleja... tarda bastante.
La amiga de la gorda me mira, es delgada pero más fea que la otra:
- ¿Que hora tiene?- Me dice regalándome su aliento chocolateado.
- Pedazo de inhumana pues la misma que todos en este país, menos los canarios ¡claro! Que suerte tienen.
(Pienso)
-Las dos y la media, y un rato más. (Perdón por el plagio Quintana
(Digo) con mi voz más amable.
-Las dos y media y...¿qué?- Dice arrugando la frente y la nariz.
-Sí, las dos y media eso es.-Digo sin quitarle el ojo a esa tacita caliente de colacao que será toda para mí.
Entro, desenfundo las manos, la cabeza, el cuello, los brazos, con la manga del abrigo le doy a una mujer gorda que esta tomando té, en toda la cara.

-Perdón- Digo
No habla, gruñe algo, me mira con esos ojos pequeños, miro al suelo.
Me siento (demasiado cerca)
Ella se acerca:
- Hola buenos días- Dice sonriendo (por lo visto le gusta trabajar, y ¡aquí!
- ...hola- Balbuceo
- ¿Lo de siempre?- Pregunta
- Sí gracias.- Contesto
Se aleja... tarda bastante.
La amiga de la gorda me mira, es delgada pero más fea que la otra:
- ¿Que hora tiene?- Me dice regalándome su aliento chocolateado.
- Pedazo de inhumana pues la misma que todos en este país, menos los canarios ¡claro! Que suerte tienen.
(Pienso)
-Las dos y la media, y un rato más. (Perdón por el plagio Quintana (Digo) con mi voz más amable.
-Las dos y media y...¿qué?- Dice arrugando la frente y la nariz.
-Sí, las dos y media eso es.-Digo sin quitarle el ojo a esa tacita caliente de colacao que será toda para mí.